Soltar todo y largarse

Las comparaciones son absurdas… Sí, sí lo son. Incluso comparar cosas del mismo origen es ilógico. Es absurdo comparar dos manzanas y señalar sus diferencias intentando decir que no son iguales porque es obvio que no lo sean: han nacido de árboles distintos que fueron semillas distintas, y aunque fueran del mismo árbol se vieron sometidas a distintas alturas y temperaturas. Es absurdo que me intenten comprarme con otras personas porque he tenido realidades distintas. No me compares con nadie, el único que te acepto, soy yo hace algunos años, para saber si estoy creciendo –dice una canción de Chancho en Piedras. Y por la misma razón me resulta impensado tener ídolos o referentes a los cuales seguir. No idolatro ni intento parecerme a Neruda ni al Che Guevara o a Martin Luther King ni al genial Gabriel García Márquez o menos al maestro Maturana o Benedetti. ¿Gente increíble? Claro que sí. ¿Personajes que me maravillan? Pues claro. ¿Modelos a seguir? No, por el simple hecho que yo soy quien soy por lo que he vivido, hago y pienso hacer; por mis metas y anhelos, y debo cumplir mis sueños con mis virtudes y mis defectos y a mi ritmo.
Y son estas virtudes y defectos las que debo ir puliendo y puliré en unos días. Dejar todo y partir a mochiliar al sur, tengo claro que cambiaré y es una sensación que aunque miedo me da, me da más esperanzas de volverme alguien un poco más distinto; y digo esperanzas sólo por el hecho que tendré parasiempres grávidos como la espuma, porque todo cobrara importancia y a la vez todo será nada y a la vez será algo distinto, porque tendré algo que contar, algo que decir u opinar o criticar, porque tendré un par de líneas más que agregarle al libro de mi vida.

¿Tenemos experiencias de vida, experiencias que nos han remecido y no han hecho replantearnos nuestra existencia?… ¿tenemos? ¿O sólo hay anécdotas para relatar en una sobre mesa a nuestros hijos?
La cuenta regresiva corre desde que nacimos, y si lo piensas detenidamente ya paso otro año…
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